Situación de la iglesia
El grupo de las cuatro fuentes está situado en el cruce de Via delle Quattro Fontane y Via del Quirinale. El proyecto fue un encargo del papa Sixto V, dentro del proyecto de expansión urbanística de la ciudad, llevado a cabo por este papa y su construcción se realizó entre 1588 y 1593.  Las fuentes se albergan en los huecos rectangulares que de diferentes tamaños están formados en las esquinas achaflanadas de los edificios.
Arriba, a la izquierda el Río Arno, símbolo de Florencia; a la derecha el río Tiber, símbolo de Roma; abajo, a la izquierda, Juno, símbolo de la fortaleza y a la derecha, Diana, símbolo de la lealtad. Estas fuentes fueron diseñadas a finales del siglo XVI. Se atribuyen a Domenico Fontana las figuras de los ríos y la de Juno y a Pietro Da Cortona la figura de Diana.
Planta y sección
Esta planta contiene el conjunto arquitectónico realizado para un convento de Trinitarios Descalzos españoles en Roma. Había poco dinero y el solar era pequeño e irregular, Pero alberga las partes propias de cualquier convento: refectorio, dormitorio, biblioteca, claustro e iglesia. Lo que nos importa es el claustro y la iglesia. El claustro está orientado en el mismo eje mayor que la iglesia. Tiene forma de rectángulo ochavado en las esquinas, lo que le une al ritmo ondulante de la iglesia. Va montado sobre columnas pareadas. En la iglesia, el elemento sustentante es el muro. La forma de su interior es casi una elipse, o un óvalo. Todo su perímetro está articulado en segmentos cóncavos y convexos. Este tipo de planta tan dinámica condiciona el interior de la iglesia. A su vez el muro presenta nichos avenerados, con columnas de orden compuesto, que se ondulan lo que contribuye a aumentar el efecto de dinamismo y profundidad. La cubierta se realiza con un cúpula elíptica sobre pechinas decorada con casetones (en la imagen no se ven) y una linterna. Sobre los altares coloca unas bóvedas de cuarto de esfera. El altar mayor se sitúa en el extremo del eje mayor, frente a la puerta de entrada. El chaflán que contiene la fuente aumenta la perspectiva de la plaza. La fachada de entrada a la iglesia presenta el movimiento cóncavo y convexo dinámico muy propio de Borromini. En resumen, una de las obras cumbres de la arquitectura barroca. Borromini es el máximo representante de la opción anticlásica del barroco romano y opuesto al clasicismo de Bernini. Conviene comparar esta planta con la de san Andrés del Quirinal de Bernini para ver las diferencias.
Exterior

Achaflana la esquina que da a la calle, logrando así una mayor amplitud de la plaza para poder admirar con más comodidad la obra. La fachada es muy dinámica. Tiene ondulaciones cóncavas y convexas. Está dividida en dos cuerpos con columnas y profundas hornacinas con estatuas. Se remata la parte superior con una balaustrada y un gran medallón oval, provocando siempre fuertes efectos lumínicos. La pagoda que tiene a modo de torre en la parte superior la conoció tal vez a través de láminas de los jesuitas misioneros en Japón.

Interior
 

Los casetones de la cúpula repiten cruces griegas, emblema de la orden de los Trinitarios para quienes está hecha esta obra, y octógonos, que también reducen su tamaño hacia su cenit, pareciendo la cúpula más alta para el espectador. Otro factor que contribuye a esta sensación es la luz procedente de unos tragaluces situados en el tambor de la cúpula, ocultos a la vista.

Claustro

El convento es lo primero que se construye entre 1634 y 1637. Los materiales usados son pobres, como el ladrillo estucado y pintado, materiales en los que Borromini se encuentra muy cómodo, siendo un perfecto conocedor de la técnica. El claustro es oblongo, usando esquinas achaflanadas convexas. Las columnas se encuentran pareadas alternando tramos largos con cortos y arcos con entablamentos, generando una variedad visual y un ritmo que evita la sensación de agobio creada por la estrechez del patio y la escasa iluminación.