Esta escultura de la diosa Atenea pertenece al grupo de "Atenea y Marsyas". Las miradas de las dos figuras convergían en el suelo creando la típica composición en V de esta época. Esto se sabe por una moneda. La diosa está vestida con un peplo ceñido al cuerpo y casco corintio. Tiene clara semejanza con el relieve de la Atenea Lemnia de la Acrópolis, atribuida a Fidias.
Abajo vemos el momento en que el sátiro Marsias se detiene ante la diosa antes de retroceder. Ella arroja la flauta y él se convierte en un virtuoso de la música. Marsias encontró una flauta que había pertenecido a Atenea y que esta había maldecido porque, al tocar, su rostro se desfiguraba. Con solo acercarla a los labios salían de ella tan hermosas melodías, que Marsias se atrevió a desafiar a Apolo a una competición musical. Apolo ganó y como castigo despellejó vivo a Marsias.