Las láminas aquí presentadas forman parte del facsimil que Patrimonio Ediciones ha realizado sobre del Pentateuco de Tours o de Ashburnham.

La creación


Historia de Adán y Eva.

Adán y Eva vestidos. Eva amamantando a los niños. Caín y Abel ofrecen sacrificios a Dios (se ve la mano de Dios).

 


Diluvio y arca de Noé

El arca de Noé se abre

El sirviente de Abraham y Rebeca.

Esaú y Jacob. La página representa la historia de Esaú y Jacob y la conocida escena de las lentejas. Los hechos no se desarrollan en casas sino en arquitecturas ilusionistas. Al final de la historia se coloca el episodio del sueño de Jacob, que sueña que un ángel ha puesto una escalera que le lleva al cielo. Al final del sueño, Jacob sale del cuadro de la página y se sitúa en el margen, con un pie todavía en la imagen; con la mano invita al lector a dar vuelta a la hoja.

Labán persigue a Jacob para recuperar sus ídolos y hacen un trato.

Bendición y muerte de Jacob.

Moisés y Aarón ante el faraón, que incrementa los trabajos de los judíos.

Moisés y Aarón ante el faraón sentado en su trono. Abajo se observa a los judíos trayendo paja para hacer los adobes, haciendo adobes, etc. Y siempre bajo la mirada atenta del guardián, un egipcio con el azote en la mano.

Paso del mar Rojo por parte de Moisés y el pueblo judío.


El monte Sinaí donde Moisés recibió la alianza; el Tabernáculo.

José en Egipto, Jacob en Caná.

No hay ejemplos conservados de miniatura visigoda, lo que no excluye la posibilidad de que los hubiera. Es más, los capiteles de San Pedro de la Nave parecen indicar que están hechos por un miniaturista o tomados de una miniatura, como ya vimos. Además, la rápida aparición de la pintura  de beatos en el período mozárabe (siglo X) es difícil explicar sin una tradición de miniaturistas en España. Existe, sin embargo, un códice de los siglos VI o VII, el Pentateuco Ashburnham con diecinueve páginas miniadas del Antiguo testamento. Su origen hispano puede ser defendido, pero sin garantías de seguridad. Los colores violentos, la espontaneidad de la composición de los personajes y otros detalles estilísticos llevan a algunos a pensar que podría ser un manuscrito posterior a esta época.  Otros, por el contrario, debido al ciclo de imágenes y a la secuencia iconográfica lo sitúan como el último ejemplo de ilustración de la  Antigüedad clásica.