En 1546, al morir Antonio da Sangallo, fue nombrado arquitecto de la obra Miguel Ángel, que dará una forma definitiva al diseño, simplificando la planta al eliminar las sacristías con torres de las esquinas del cuadrado diseñadas por Bramante; esto transformó los límites exteriores del espacio en un muro envolvente continuo, lo que dotó de unidad y coherencia al volumen del edificio. Miguel Ángel refuerza toda la estructura del muro ampliando fuertemente sus espesores y agranda aun más los pilares centrales, pues el eje de su idea es la erección de una imponente cúpula peraltada, sobre un importante tambor, que se elevaría bastante más que la propuesta originalmente por Bramante. En la imagen, a la izquierda plana de Bramante; a la derecha, la de Miguel Ángel.
Excavaciones