Las grandes pechinas colocadas en los ángulos de la bóveda, narran cuatro episodios de la milagrosa salvación del pueblo de Israel, que se pueden interpretar como prefiguraciones del Mesías, ya que testimonian la constante presencia de Dios en la vida de su pueblo y la perpetua renovación de la promesa de Redención. Éstas se colocan, por lo tanto, como eslabón entre las historias de la bóveda y las de las paredes.

Castigo de Anam

David vence a Goliat

Judit corta la cabeza a Holofernes

La mordedura de las serpientes en el desierto