El cenotafio de los santos Vicente, Sabina y Cristeta, es un gran monumento funerario con estructura arquitectónica y escultórica, de la segunda mitad del siglo XII y con un baldaquino añadido durante el siglo XV, que se encuentra en la basílica de San Vicente de Ávila.Según la tradición sus cuerpos fueron depositados en el hueco de una roca, edificándose posteriormente sobre ese lugar, en su honor, la actual basílica (la roca sería la que se puede contemplar en la capilla derecha de la cripta). Allí siguieron sus restos hasta su traslado al monasterio de San Pedro de Arlanza por orden del rey Fernando I de León y Castilla en el año 1062, pues por esos años la iglesia de San Vicente estaba bastante abandonada y las reliquias corrían el riesgo de perderse. Más tarde se efectuó un nuevo traslado en el año 1835 a la Colegiata de San Cosme y San Damián de Covarrubias de donde pasaron a la capilla de las Reliquias de la catedral de Burgos hasta su último traslado, a su primer lugar de veneración, la basílica de San Vicente de Avila, dentro de unas urnas colocadas en el altar mayor.
En tiempos de Diocleciano, con Daciano gobernador de Hispania; los cristianos sufrieron una cruel persecución. En Evora (Talavera de la Reina) vivía Vicente, encarcelado para hacerle renegar de su fe. Logró escapar con la ayuda de sus hermanas Sabina y Cristeta. Fueron alcanzados en Ávila, y allí martirizados hasta morir el 27 de octubre del 307; sus cadáveres se abandonaron en un cercano berrocal para pasto de la alimañas. Un rico judío que estaba presenciando el suplicio se burlaba, siendo castigado por su actitud. Una gran serpiente, surgida de los peñascos, se le enroscó hasta casi asfixiarle; en este momento el judío se arrepintió. Profesando la nueva fe, dio sepultura a los mártires y en dicho lugar elevó la primera iglesia, donde según la tradición, él mismo fue sepultado.
Escenas del lado norte del cenotafio. Empezando por la izquierda, 1ª escena: el joven Vicente es llevado maniatado ante el Presidente Daciano, quien le exhorta a abandonar su religión. 2ª escena: Vicente es llevado a la fuerza a ofrecer incienso ante la estatua de Júpiter, pero apenas pisa la piedra que se halla delante del ara, las huellas de sus pies quedan impresas en ella. 3ª escena: el santa está en la prisión del santo y es visitado por sus dos hermanas, quien con ruegos y lágrimas le persuaden a que huya de la cárcel. 4ª escena:  Daciano manda la persecución de los hermanos. 4ª escena: un soldado tiende a otro las riendas del caballo. Escenas 5ª y 6ª: los tres hermanos huyen a caballo y mártires entran por la puerta de las murallas de Ávila.
Escenas del lado sur del cenotafio. Empezando por la izquierda, 1ª escena: los tres hermanos, Vicente, Sabina y Cristera son desnudados antes del martirio. 2ª escena: los hermanos son martirizados suspendiendo sus cuellos en unas horquillas de madera e introduciendo sus manos y pies en los extremos de unos palos cruzados en forma de aspas, para descoyuntarles los huesos. 3ª escena:  los cuerpos, lacerados y exangües, son colocados entre dos maderos junto con sus cabezas bárbaramente machacadas, mientras en la parte alta dos ángeles llevan sobre un lienzo las tres almas hasta Dios, representado por una mano.  4ª escena: un judío, al intentar profanar los cuerpos de los mártires, se vio acometido por una serpiente con fiereza tal, que, impresionado por el hecho, prometió bautizarse y construir una basílica en honor de los tres santos. 5ª escena: el judío responsable de la muerte de los tres hermanos, arrepentido decide construir un templo para su enterramiento.
En los lados cortos del cenotafio, arriba, Pantocrator; abajo, la adoración de los Magos.
A la izquierda, monje arpista interpretando música; a la derecha, monje copista.
A la izquierda, monje joven rezando entre arquillos; a la derecha, monje encuadernador.