La decoración mural de la iglesia hay que dividirla en dos conjuntos. Al arrancar las pinturas altorrománicas para trasladarlas al Museo Nacional de Arte de Cataluña, se encontraron otras muestras primitivas que, por características y estilo, deben ser fechadas en el siglo X, y que hoy encontramos en el Museo de Solsona. Estas pinturas son mozárabes.El conjunto románico más importante está hoy repartido entre el Museo Nacional de Arte de Cataluña y el Museo de Solsona. Se compone de los restos de decoración del ábside central y de los absidiolos laterales, datadas hacia el año 1100.
Las pinturas de los ábsides laterales son de finales del siglo XI o de comienzos del XII. En el ábside del lado de la Epístola se desarrolla la parábola de las vírgenes prudentes y las vírgenes necias, presenciada por la alegoría de la Iglesia, en torno a la figura de María y el Niño. Todas las vírgenes llevan lámparas para alumbrarse. Aunque aparentemente son iguales, sin embargo es un grupo no homogéneo, pues se dan dos situaciones diferentes. Hay cinco vírgenes prudentes -con nimbo y corona- y cinco insensatas -de pié, sin nimbo ni corona y con las lámparas apagadas boca abajo.
 El nimbo y la corona, son símbolo de su condición bienaventurada que las hace dignas de su presencia y cercanía al Cristo-Esposo. La lámpara es símbolo del corazón del creyente, que ha de estar siempre bien dispuesto, preparado y diligentemente aguardando la llegada de Dios. El aceite, es el Espíritu Santo, base del nuevo nacimiento y la acción interna de la gracia. Para poder brillar en las tinieblas, es preciso la presencia del Espíritu.
Las insensatas, pese a tomar sus lámparas, no prevén llevar el aceite. La evidencia de su insensatez es la propia imprevisión del aceite. Tuvieron para lucir por poco tiempo, pero no había en el depósito ( lámpara boca abajo). Las prudentes llevan aceite en sus vasijas, juntamente con la lámpara. Evidencian el cumplimiento de la responsabilidad personal. La celebración de la boda, es la representación de Cristo y la Iglesia. La entrada al banquete de la boda está reservada sólo para quienes son invitados.  Por tanto, sólo accederán a su disfrute aquellos que tengan “aceite” además de lámpara; es decir los realmente salvados. Los que habiendo tenido tiempo suficiente, no previeron, no tienen solución. Deberán ir por el aceite que no tenían y, a su vuelta, encontrarán la puerta cerrada. Lo que, en definitiva se reprocha, es la falta de diligencia y previsión. La Puerta Cerrada nos habla, pues, de la oportunidad definitivamente perdida. No hay segunda oportunidad para quienes no estén preparados para la venida del Señor.

Maestro de Pedret es el nombre con el que los historiadores denominan a un pintor de murales románicos de Cataluña cuya principal obra se encuentra en la iglesia de San Quirce de Pedret. Se le considera como una figura muy importante en el campo de la pintura románica europea. Sus obras están ejecutadas en lugares dispares y distantes (San Pedro de Burgal, Santa María de Aneu o San Juan de Tredós), por lo que puede conjeturarse que viajaba al frente de un equipo requerido para realizar encargos.
El conjunto es importante por tres razones: por su alto nivel de calidad artística, por ser el máximo exponente de la primera influencia italiana en la pintura catalana y por su complejo programa iconográfico que los convierte en único en la pintura mural catalana.

En la iglesia de San Quirce de Pedret se ha hecho una simulación del estado original de las pinturas, con los colores vivos que debían de tener hace 1000 años. Representan una mandorla que rodea una imagen entronizada de la Virgen del Niño, a la izquierda de la ventana hay la parábola de las vírgenes prudentes y a la derecha, las vírgenes necias y la Iglesia personificada. La parte inferior está decorada con grecas y cortinajes.